sábado, 19 de diciembre de 2009

“Holocausto” ambiental en la tierra que vio nacer al Dr. Óscar Arias Sánchez

(Este es el título que lleva el Editorial de El Florense http://www.elflorense.com/ en su edición de enero de 2010, a salir el cuatro de ese mes)

Paradójicamente las montañas de Barva son nuestros “pozos de petróleo” con los que no cuenta Costa Rica, pero de algo más valioso que el llamado “oro negro”, pues ahí el agua inicia un ciclo mágico creando ríos y quebradas, un sinfín de nacientes… filtrando sus aguas subterráneas hacia los lugares más bajos, como por ejemplo el caso más conocido de Ojo de Agua, de donde se canalizan a la costa pacífica del país a más de 100 kilómetros de distancia.
Parece mentira que esta riqueza acuífera incalculable aún hoy esté en peligro. Inescrupulosos maleantes ambientales presionan esas zonas neurálgicas donde tienen existencia los mantos acuíferos: terrenos dedicados a las fincas lecheras y agricultura donde por un decreto que data de 1871 se prohíbe la explotación en tal región hipersensible a todas estas prácticas (ver reportaje especial en esta edición: “Nuevo crimen ecológico en Barva”). Esta parte de Heredia fue la primera zona protegida del mundo, pero al parecer eso no basta.
Una gran área de las montañas, si no, todas, deberían ser bosques profundos e intocables, sagrados altares dedicados a la vida, porque del agua depende la raza humana para su supervivencia, terminar con estas fuentes es acabar con nuestro futuro como nación. De ahí aprovechan el agua fresca millones de costarricenses. Y hoy 700 personas, y unos cuantos terratenientes contados con los dedos de la mano, desarrollan actividades lecheras, agrícolas y de construcción en el norte del cantón de Barva pisoteando el derecho de tantos costarricenses al agua fresca y sin contaminantes químicos.
Lo más extraño del caso es que la Sala Constitucional ordenó al Ministerio de Ambiente y Energía amojonar toda la zona que se establece en ese decreto del siglo XIX, y hasta la fecha sigue la tala y las prácticas nocivas como comprobó este medio hace unos días.
Mientras el presidente Óscar Arias Sánchez acude con un séquito de casi 30 personas a los foros mundiales que tratan del cambio climático y otros asuntos urgentes del medio ambiente, aquí, en la tierra que le vio nacer, se produce un “holocausto” ambiental de consecuencias nefastas. Uso este sustantivo fuerte para llamar la atención del mundo y de nuestro amado país, porque solo así puedo describir el daño causado a la naturaleza en este sector de Costa Rica (porque en verdad, y de rebote, la carencia de agua en un futuro cercano causará guerras, holocaustos y genocidios).
Muy fácil y cómodo es que don Óscar Arias Sánchez siga con esas posturas de de estadista solvente donde no tiene que serlo: ¿para qué jugar a ser un alto conservacionista del ambiente? ¿Para qué esta doble moral? ¿Desea el señor Presidente ganarse otro premio mundial? ¿Desea, una vez terminada sus funciones como gobernante, ser un abanderado de la ecología, como Al Gore, o el escurridizo Chema Figueres –este último en las nuevas tecnologías de comunicación-? Mas no importa que don Óscar Arias ande “con juguete nuevo intelectual” si en verdad defendiera, a capa y espada, la naturaleza del planeta empezando por su propia casa. Sería el primero en darle mi apoyo y en buscarle más seguidores.
Este medio hace un llamado a todos los costarricenses amantes del ambiente y de su país, a las organizaciones ecologistas nacionales como FECON, AECO, APREFLOFAS, entre otras, a defender lo que los políticos neoliberales y los capitalistas salvajes no defienden.
Dentro de 20 años sólo podremos conformarnos contemplando fotos de estos manantiales y montañas vírgenes, porque todo estará arrasado. Lo mismo que ahora vemos con nostalgia imágenes del jaguar y otro tipo de fauna, árboles y demás majestuosos dioses de la naturaleza ya extintos.
Esta es mi consigna de lucha y el llamado de este medio para salvaguardar estos tesoros dadas las incoherencias del gobierno y la falta de voluntad de los políticos e instituciones costarricenses. Ya he encendido esta “tea” libertaria y patriótica en pro del ambiente, espero que los defensores de él a ultranza no adopten una postura expectante y más bien, junto con este medio, sean los que dirijan esta lucha sin cuartel, pacífica, pero decidida, antes de empuñar las armas verdaderas por nuestros “pozos de petróleo”, infinitamente más valiosos que ellos: nuestra AGUA.
Frank Ruffino
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